El infierno de lo igual

La oveja negra.

La excluida.

El apartado.

El que no encaja.

La que está fuera del clan.

Si te diferencias tanto como para no parecerte a la mayoría te quedas solx, viene esto a decirnos. Mejor ser oveja obediente y seguir el rebaño, que hacer tu propio camino. Porque si lo haces, si eres tú mismx, no perteneces.

Wow! Menuda encrucijada. Tú qué prefieres, ¿ser o pertenecer?

Si sigues lo establecido, te vendo seguridad.

Si te atreves a ser tú, eres libre pero en soledad.

Los humanos necesitamos pertenecer, formar parte. Somos animales dependientes que necesitan relacionarse para permanecer vivos y evolucionar. Y a la vez, para que estas relaciones sean sanas y para que la evolución se dé necesitamos ser, necesitamos conocer nuestra singularidad y aportarla a la vida.

Somos copias unxs de otrxs.

Probablemente tu ego te está diciendo, que va! Yo no copio a nadie, yo no me parezco en nada a los miembros de mi familia, yo lo hago muy distinto a mis amistades, yo no tengo nada que ver con mis compis del curro. OK. ¿Y qué es lo que haces diferente? ¿Cuál es tu aportación genuina en estas relaciones? ¿O es más bien una necesidad egoica de sentirse especial?

Vivimos en la sociedad de la comparación. Vivimos bajo creencias de cómo comportarnos, de cómo relacionarnos, de cómo ser. De infinitos “debería”. Existen unos límites autoimpuestos que no nos atrevemos a sobrepasar. No queremos ser la oveja negra. No queremos correr el riesgo de no pertenecer.

Fíjate que cuando alguien propone alguna idea o proyecto que aporta algo nuevo, algo fuera de lo común, se le tacha de excéntrico, de estrambótico, de alguien o algo poco confiable, incluso de estar medio loco. El primer impulso hacia algo novedoso es el cuestionamiento.

Sin desviación de la norma, sin asimetría no hay progreso. Cómo más tú seas, más rico será para la comunidad, más ricas serán tus relaciones. Si sigues escondidx tras la uniformidad por miedo al rechazo impides tu crecimiento y el de los que te rodean. Lo sano individual y socialmente es la permisividad de ser, poder ser inclusivos con las particularidades propias y de los demás, acoger y descubrir nuevas percepciones, experiencias, sentires. Y enriquecernos todxs.