Somos red, nos necesitamos.

Hoy mientras tomaba mi desayuno y lo saboreaba cucharada tras cucharada, pensaba en toda la cadena de personas y labores previas que hacían falta para que yo ahora lo estuviera disfrutando.

Wow! Es bien larga. Gracias a todxs y cada unx.

Empezando por lxs que trabajan la tierra, cultivan y recogen los frutos.

Siguen lxs que transportan y distribuyen los alimentos.

A estxs alguien les espera para recoger y guardar la mercancía. 

Dependientxs de tiendas o mercados, están una buena suma de horas dispuestxs a vender los productos.

Y allí llego yo. Con mi poder de elegir qué compro y dónde lo compro.

Una vez en casa, llevo los alimentos a la batidora, que alguien ha inventado, creado, diseñado, producido y vendido (otra larga cadena). Lo pongo todo dentro, le doy al ON, y voilá! aquí está mi smoothie, mi regalo mañanero, que ahora llega a mis órganos, a mi sangre, a mis células y tiene un impacto completo en mi ser. 

Algo tan cotidiano, como el desayuno, fíjate la gran red de movilización que tiene.

El impacto de cada uno de nuestros actos es poderoso, por insignificante que parezca.

Tú eres red. Date cuenta.

Tu organismo es una red que funciona por sí misma, con miles de conexiones que cooperan entre sí. Cada uno de tus pensamientos, emociones y actos tiene una afectación en todo tu ser.

Lo mismo en el tejido global.

Y no sólo somos la red actual, sino que en nosotrxs sigue viva la huella de nuestrxs predecedorxs, así como el efecto que tendrá nuestra existencia en las siguientes generaciones.

Nos necesitamos responsables.

Somos uno.